El Papa León XIV sentado junto al Cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, mientras posa para una foto con los participantes que asisten a una conferencia sobre las implicaciones ecuménicas del 1700° aniversario del Concilio de Nicea en la Sala Clementina del Vaticano el 7 de junio de 2025. FOTO DEL CNS/MEDIOS DEL VATICANO
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: una oportunidad para redescubrir nuestros puntos en común
“Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida”. – Efesios 4, 4
Muchas iglesias cristianas, incluyendo la Iglesia católica romana, han observado un tiempo de reflexión y oración para considerar el llamado de Cristo a que todos seamos uno. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se celebra del 18 al 25 de enero de cada año. Observada por primera vez en 1908, fue algo avanzado para su tiempo, ya que el comienzo del siglo XX no suele considerarse una época de diálogo ecuménico significativo.
Sin embargo, a mediados del siglo XX la Iglesia católica emprendió el Concilio Vaticano II para reevaluar los “signos de los tiempos” e incluir un alcance más amplio y la aceptación de múltiples denominaciones cristianas. Hubo líderes protestantes que fueron invitados como observadores al Concilio. Se inauguró así una nueva era del ecumenismo. Esto no quiere decir que las divisiones dentro del Cuerpo de Cristo hayan sido sanadas. De hecho, entre muchos todavía hay hostilidad y desconfianza.
La Semana de Oración por la Unidad Cristiana es una ocasión anual para recordar a los seguidores de Cristo que es su voluntad que seamos uno, lo que a lo mejor no significa que todos estén en la misma iglesia y recen las mismas oraciones todos los domingos. El lema para este año de la carta de San Pablo a los Efesios nos dice: “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados”.
La unidad cristiana puede tener muchas manifestaciones. En noviembre, el Papa León realizó su primer viaje apostólico de su papado a Turquía para visitar Nicea y conmemorar el 1700° aniversario del Concilio de Nicea. Fue en este concilio donde las primeras comunidades de la Iglesia definieron sus puntos en común en el Credo Niceno. Hasta el día de hoy, los dogmas y la teología comunes de las muchas iglesias primitivas fueron definidos y en su mayor parte todavía nos unen hasta el día de hoy.
La ruptura de la unidad define a las iglesias, pero también a la sociedad y a la cultura. Moisés tuvo que abordar las divisiones y la desunión de los israelitas a quienes condujo a través del desierto hacia la Tierra Prometida. Jesús con sus 12 apóstoles tuvo que enfrentarse a sus disputas y celos entre ellos.
Las antiguas iglesias del Oriente y Occidente están fracturadas, pero aún hoy se esfuerzan por identificar sus puntos en común en Jesucristo. En el tiempo de la Reforma, las iglesias del Occidente, que tradicionalmente veían al Papa como su punto focal como sucesor de San Pedro, crearon divisiones que todavía desafían la sanación.
Cuando, como párroco, me dedicaba a la preparación matrimonial de parejas que se disponían a casarse, prestaba especial atención a las parejas que provenían de diferentes tradiciones cristianas. Les preguntaba cuáles son sus creencias religiosas fundamentales y también cuáles creen que son las principales divisiones entre sus iglesias. A menudo, esto puede haberse centrado en los sacramentos, el significado de la Sagrada Eucaristía o la reconciliación.
Lo que esperaba que comprendieran es que las creencias y prácticas que compartimos en común abarcan más que aquellas cosas que nos separan. Ahora bien, esto no quiere decir que nuestras diferencias no tengan consecuencias. Pero desafiaba a estas parejas a ser modelo para nuestras iglesias de la unidad en Cristo y a esforzarse por vivir el corazón del Evangelio y mostrar a sus hijos y al mundo cómo puede ser la unidad.
En el año 2026 destaquemos la “oración” de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La mayoría de nosotros no estamos en posición de sanar las divisiones entre el Oriente y el Occidente o los conflictos entre católicos y protestantes, pero podemos ser modelos de caridad y tolerancia, y todos podemos orar para que la oración de Cristo de que todos sean uno algún día se cumpla.
Sinceramente suyo en Cristo,

Obispo William F. Medley
Diócesis de Owensboro
Originalmente publicado en la edición de enero de 2026 del Católico de Kentucky Occidental.
